¿Por qué una cafetera de goteo y no una de cápsulas?
Ah, el café de la mañana. Ese primer trago que te salva del modo zombi y te devuelve a la vida civilizada. Si estás leyendo esto, probablemente ya sabes lo que es despertarte, ir a la cocina y enfrentarte a una cafetera que te prometió café y te dio agua marrón. Sí, hemos estado ahí.
Las cafeteras de cápsulas tienen su encanto: rápidas, limpias, un botón y listo. Pero seamos sinceros: a 30-40 céntimos la cápsula, si tomáis dos o tres cafés al día en casa, a fin de mes os habéis gastado lo que cuesta comer fuera tres veces. Y el sabor, aunque decente, nunca llega a ser el de un café recién filtrado con grano recién molido. Es como comparar un zumo de brick con uno recién exprimido. No es lo mismo y lo sabes.
La cafetera de goteo, la de toda la vida, la que tu abuela tenía en la encimera, ha evolucionado mucho. Ya no son esos cacharros que hacían un café que sabía a quemado después de dos horas en la placa caliente. Las de ahora tienen termos acero inox que mantienen el calor sin cocinar el café, programación para que el café te esté esperando cuando bajes a la cocina, y sistemas de extracción que sacan todo el aroma sin amargar la infusión. Es otra liga.
En esta guía vamos a ver cinco opciones muy distintas entre sí: desde la ultra compacta para solitarios hasta la que te prepara un termo entero para la oficina, pasando por una que mezcla cápsulas y filtro (sí, existe). Cada una tiene su público, y la idea es que encuentres la tuya sin tener que probar tres antes de acertar.
Cafetera de goteo vs cafetera de presión: ¿cuál necesitas de verdad?
Antes de entrar en modelos, aclaremos algo que causa más confusión de la que debería. La cafetera de goteo no es una espresso. No va a darte esa crema densa ni ese sabor concentrado que asocias con el café italiano. Lo que te da es un café largo, suave, aromático, el que en Estados Unidos llaman «drip coffee» y que básicamente es lo que beben en cualquier diner de película americana. El café que puedes beber a sorbos largos mientras lees el periódico, no el que te tomas de un trago de pie en la barra.
Si lo que quieres es un espresso o un cortado con crema de verdad, necesitas una máquina de presión (o una moka italiana, que para algo funciona desde hace ochenta años). Pero si tu café ideal es el de taza grande, el que te acompaña durante media hora mientras despiertas, el de goteo es tu opción. Y la buena noticia: cuesta una fracción de lo que cuesta una espresso decente.
Otra ventaja que no siempre se menciona: la cafetera de goteo te permite usar el café que quieras. Tu mezcla favorita del tostador de tu barrio, el grano de origen que te trajiste de Colombia, la mezcla de supermercado que te da buen resultado. No estás cautivo de un sistema de cápsulas. Eso, a la larga, no solo sale más barato sino que te da libertad para experimentar.
Las 5 cafeteras de goteo que merecen la pena en 2026
1. Philips Gr&Go: la minimalista que sorprende
La Philips Gr&Go es de esas cafeteras que miras y piensas: «¿Esto hace café de verdad?» Es pequeñita, blanca, con un diseño minimalista que parece más un objeto de decoración escandinava que un electrodoméstico. Pero no te dejes engañar por el tamaño: hace café, y bueno.
Lo primero que llama la atención es su tamaño. Ocupa menos espacio que una tostadora. Si tu cocina es pequeña o simplemente no quieres otra cosa grande en la encimera, esta es tu candidata. El depósito de agua es de 0,6 litros, que dan para unas cinco tazas. Bastante para uno o dos cafématos empedernidos, pero se queda corta si sois tres o más en casa.
El sistema de filtrado es con filtro permanente, lo cual me parece un acierto. Nada de andar comprando filtros de papel cada dos semanas (que siempre se te olvidan en el supermercado). El filtro se limpia bajo el grifo y listo. El café que sale es suave, sin amargor excesivo, y mantiene un cuerpo decente para ser una cafetera tan compacta.
Donde sí notarás el tamaño pequeño es en la jarra. Es de vidrio, con capacidad para 5 tazas, y la placa caliente mantiene el café a temperatura razonable. Eso sí, como con todas las jarras de vidrio con placa, si dejas el café más de una hora se va a ir recociendo. No es termo, así que bebe o apaga.
Honestamente, esta cafetera es perfecta para quien vive solo o en pareja, tiene cocina pequeña, y quiere café de filtro sin complicaciones. Si organizáis cenas y necesitáis café para ocho personas, se os quedará corta. Pero para el uso del día a día, una o dos tazas por la mañana, cumple con creces.
2. DeLonghi Filter: la que se lo toma en serio
DeLonghi es una marca que sabe de café. Llevan décadas haciendo cafeteras de todo tipo, y cuando se meten en el goteo, lo hacen con la seriedad de quien ya ha demostrado que sabe hacer espresso. La DeLonghi Filter es la cafetera de goteo para quien quiere que su café de filtro se parezca lo más posible al de una cafetería, sin gastar lo que cuesta una máquina profesional.
Lo que diferencia a esta cafetera es el sistema de extracción. DeLonghi ha diseñado el cabezal de goteo para que el agua se distribuya de manera uniforme sobre el café, imitando lo que haría un barista con el vertido manual (tipo pour-over). El resultado es un café más equilibrado, con menos amargor y más notas aromáticas. No es magia, es física: si el agua solo cae por el centro, el café de los bordes se infraextrae y el del centro se sobreextrae. Distribuir el agua bien marca la diferencia.
La jarra es de vidrio con capacidad para 10 tazas, así que si sois varios en casa o tienes invitados, esta cubre sin problema. La placa caliente tiene ajuste de temperatura, lo cual es un detalle que se agradece: puedes bajar la temperatura si vas a tener el café un rato, para que no se recocine.
Otro punto a favor: tiene programación de encendido. Puedes prepararlo todo la noche anterior (agua, café en el filtro) y programar la cafetera para que empiece a las 7:00. Cuando bajes a la cocina, el olor a café recién hecho te recibirá en la puerta. Hay peores formas de empezar el día.
El filtro es permanente, de nylon, lo que evita el gasto continuo de filtros de papel. Se limpia bien, aunque te recomiendo hacerlo justo después de usarla, porque si se seca el poso pegado al filtro luego es más lata. El depósito de agua es frontal, fácil de rellenar sin mover la cafetera de su sitio.
¿Pegas? El tamaño. Es más grande que la Philips, así que asegúrate de tener espacio. Y el precio es algo más alto, pero la calidad de extracción lo justifica si te importa realmente cómo sabe tu café. Si eres de los que nota la diferencia entre un café bien hecho y uno cualquiera, esta es tu cafetera.
3. Melitta Look: la clásica alemana que no falla
Melitta es la marca que inventó el filtro de café. Literalmente. En 1908, Amalie Auguste Melitta Bentz perforó un bol de latón, le puso papel de blotting de la escuela de su hijo y creó el primer filtro de café del mundo. Más de cien años después, la marca sigue siendo sinónimo de café de filtro en Alemania y en medio mundo. La Melitta Look es la evolución de ese legado.
Lo primero que te encuentras al sacarla de la caja es una cafetera que parece sólida. No es la más bonita, eso hay que decirlo. Tiene un diseño funcional, recto, sin pretensiones estéticas. Pero cuando la pones a funcionar, entiendes por qué los alemanes llevan décadas fiel a esta marca: hace un café excelente, consistente, taza tras taza.
El sistema de aromas de Melitta funciona así: el agua no cae toda de golpe sobre el café, sino que se va infusionando en etapas. Primero moja el café y deja que se expanda (lo que los baristas llaman «blooming»), y luego sigue el goteo. Esto hace que la extracción sea mucho más uniforme y que el café tenga más cuerpo y más matices que con una cafetera de goteo convencional. La diferencia se nota, especialmente si usas café de calidad.
La jarra térmica de acero inox es, para mí, el gran acierto de esta cafetera. Nada de placa caliente que te recocine el café: el termo lo mantiene caliente durante horas sin degradar el sabor. Puedes hacer café a las 7 de la mañana y a las 10 seguirá caliente y con buen sabor. Eso no lo hace ninguna jarra de vidrio con placa. Además, el termo es fácil de limpiar y no se rompe si se te cae (algo que con las jarras de vidrio pasa más de lo que nos gustaría admitir).
Capacidad de 10 tazas, programación de encendido, apagado automático y filtro permanente. Todo lo que necesitas. Lo que no tiene son florituras: no hay conexión WiFi, no hay app, no hay pantalla táctil. Y sinceramente, para una cafetera, no las necesita. Pones café, pones agua, le das al botón y ya. A veces lo simple es lo mejor.
Si quieres una cafetera que te dure años, que haga un café consistently bueno y que no te dé problemas, la Melitta Look es probablemente la apuesta más segura de esta lista. No es la más vistosa ni la más innovadora, pero cumple como pocas.
4. Russell Hobbs Chester: la que piensa en el diseño
Vale, hay gente a la que le da igual cómo queda la cafetera en la cocina. Y luego está la gente que quiere que su cocina tenga buena presencia, que todo combine, que cada electrodoméstico aporte algo visual. Si eres de los segundos, la Russell Hobbs Chester te va a gustar.
La Chester tiene una estética que mezcla acero cepillado con detalles en negro mate. No es blanca ni aburrida: parece que alguien la diseñó para que pareciera cara sin serlo. Y eso en una cocina abierta al salón, donde todo se ve, marca la diferencia. Pero no nos engañemos, si el café fuera malo, lo bonita que fuera no importaría. Afortunadamente, el café está a la altura.
El sistema de goteo de Russell Hobbs incluye lo que llaman «showerhead», un cabezal que distribuye el agua en patrón de ducha sobre el café. Similar a lo que hace DeLonghi, pero con un enfoque más agresivo: más agua, más distribución, más velocidad. El resultado es un café con buen cuerpo y bastante aroma, aunque quizá ligeramente menos matizado que el de la DeLonghi o la Melitta. Si usas café de tueste medio o claro, la diferencia es sutil. Con tueste oscuro, prácticamente imperceptible.
La jarra es de vidrio, capacidad para 12 tazas, lo que la convierte en la más grande de esta selección. Si sois una familia de cafématos o sueles tener gente en casa, las 12 tazas se agradecen. La placa caliente mantiene la temperatura, aunque como siempre con placas, a la hora el café va cuesta abajo en sabor.
Tiene programación de 24 horas, lo que significa que puedes configurarla para cualquier hora del día siguiente. Y el filtro permanente se limpia sin drama. Un detalle que me gusta: la ventana del depósito de agua tiene marcas de tazas claras, no esas líneas borrosas que tienes que mirar con lupa en otras cafeteras.
¿Para quién es? Para quien quiere una cafetera que haga su trabajo, haga mucho café de una vez y además quede bien en la encimera. No es la mejor en extracción pura, pero está por encima de la media y el diseño realmente suma. A veces, encender la cafetera por la mañana y pensar «qué bien queda ahí» también importa.
5. Bosch Tassimo: la híbrida que quiere lo mejor de dos mundos
Y aquí viene la rareza de la lista. La Bosch Tassimo no es estrictamente una cafetera de goteo, pero la incluyo porque muchos la consideran cuando piensan en «cafetera para la mañana sin complicaciones». Es un sistema de cápsulas, sí, pero con una particularidad: usa cápsulas T-Disc que tienen un código de barras que la máquina lee para ajustar automáticamente temperatura, cantidad de agua y tiempo de extracción. Es decir, cada cápsula viene con sus instrucciones de preparación integradas.
¿Por qué meterla en una lista de cafeteras de goteo? Porque para mucha gente, la decisión real no es entre una cafetera de goteo y otra de goteo, sino entre café de filtro y café de cápsula. Y si estás en ese punto donde te tentan las cápsulas pero no quieres renunciar a la comodidad de un café largo tipo goteo, la Tassimo ofrece un punto intermedio interesante.
La máquina es compacta, calienta en nada (unos 30 segundos desde que la enciendes) y el proceso es literalmente meter disco, darle al botón y esperar. No hay que medir café, no hay que limpiar filtro, no hay que pensar en la cantidad de agua. Para las mañanas en las que tu cerebro aún no ha arrancado, eso tiene un valor real.
Pero claro, las cápsulas tienen sus contras. El coste por taza es más alto que con café de filtro (entre 25 y 40 céntimos según la variedad). La variedad de cafés es decente pero limitada al catálogo Tassimo, que aunque amplio no es infinito. Y luego está el tema ecológico: las cápsulas generan residuo, no hay vuelta de hoja. Bosch ha mejorado los envases y el programa de reciclaje funciona, pero sigue siendo más residuo que un filtro permanente.
El café que hace está bien. No es el mejor café de filtro del mundo, pero tampoco pretende serlo. Es consistente: cada cápsula da exactamente el mismo resultado siempre, sin variación. Si eres de los que no quieren pensar en el café y solo quieren que sepa bien cada mañana sin experimentar, la Tassimo cumple.
Mi veredicto personal: si vives solo, tienes prisa por la mañana y no te importa pagar un poco más por taza a cambio de cero complicaciones, la Tassimo tiene sentido. Si sois dos o más en casa o tomáis mucho café, el coste de las cápsulas se dispara y una de goteo tradicional sale mucho más a cuenta económica.
Comparativa rápida: ¿cuál es la tuya?
| Cafetera | Capacidad | Jarra | Programable | Mejor para |
|---|---|---|---|---|
| Philips Gr&Go | 5 tazas | Vidrio | No | Solteros, cocinas pequeñas |
| DeLonghi Filter | 10 tazas | Vidrio | Sí | Extracción de calidad |
| Melitta Look | 10 tazas | Acero inox (termo) | Sí | Fidelidad al sabor, durabilidad |
| Russell Hobbs Chester | 12 tazas | Vidrio | Sí | Familias, diseño |
| Bosch Tassimo | 1 taza | Sin jarra | No | Cero complicaciones, cápsulas |
Jarra de vidrio vs termo de acero: esto marca la diferencia
Hay un debate que no siempre se tiene en cuenta al comprar una cafetera de goteo pero que afecta directamente a cómo sabrá tu café a partir de la segunda taza: ¿jarra de vidrio con placa caliente o termo de acero inox?
La jarra de vidrio con placa caliente es lo más común y lo más barato. Funciona así: la cafetera hace el café, lo vierte en la jarra de vidrio, y la placa debajo la mantiene caliente. El problema es que «mantener caliente» significa «seguir cocinando» el café. Después de 30-40 minutos, el café que queda en la jarra empieza a saber recocido, amargo, con ese sabor quemado que arruina la segunda taza. Si siempre te bebes el café de golpe, no pasa nada. Pero si te gusta ir bebiendo a lo largo de la mañana, vas a notarlo.
El termo de acero inox no tiene placa. Aisla por vacío, como un termo de camping. El café se mantiene caliente (realmente caliente, no tibia) durante dos o tres horas sin necesidad de calor adicional. Y como no hay calor aplicado, el café no se recocina. Sabe igual a las dos horas que al minuto. Para mí, si vas a tener café reposando, el termo gana por goleada.
De nuestras cinco opciones, solo la Melitta Look viene con termo de acero. Las demás usan jarra de vidrio con placa. Es un factor a tener en cuenta según tus hábitos.
¿Merece la pena la programación de encendido?
Sí. Rotundamente sí. Si te levantas a las 7 y quieres café ya, poder programar la cafetera la noche anterior es un lujo que se convierte en necesidad en dos semanas. Pones el café en el filtro, llenas el agua, programas la hora y te vas a dormir. A la mañana siguiente, el aroma a café recién hecho es lo primero que percibes al entrar en la cocina. No hay que esperar, no hay que pensar. Solo servir.
Tres de nuestras cinco cafeteras tienen programación: DeLonghi Filter, Melitta Look y Russell Hobbs Chester. Si te levantas con prisa y el café es sagrado, elegir una con programación debería ser prioridad.
Mi veredicto: ¿cuál me quedo?
Después de analizar las cinco, la decisión depende totalmente de tu situación:
Si vives solo y tu cocina no es exactamente espaciosa, la Philips Gr&Go hace exactamente lo que necesitas sin ocupar medio mostrador. Café decente, tamaño contenido, cero complicaciones. Es la cafetera que no te dará problemas.
Si te importa de verdad cómo sabe tu café y quieres la mejor extracción posible sin meterme en el mundo de las máquinas espresso, la DeLonghi Filter es la que más se acerca a café de cafetería. Su sistema de distribución de agua marca la diferencia.
Si quieres fiabilidad a largo plazo, café que siga sabiendo bien horas después y no necesitas florituras tecnológicas, la Melitta Look es la compra más inteligente. El termo de acero solo ya justifica la elección si eres de los que bebe café a lo largo de la mañana. Y que te dure diez años sin dar guerra también ayuda.
Si sois varios en casa, bebéis mucho café y además quieres que la cafetera aporte algo visual a la cocina, la Russell Hobbs Chester con sus 12 tazas y su diseño en acero es la elección lógica.
Y si tu prioridad número uno es la comodidad absoluta, sin filtros que limpiar ni café que medir, la Bosch Tassimo te da eso a cambio de un coste por taza algo más alto. No es café de goteo puro, pero cumple la misma función: café por la mañana sin pensar.
Personalmente, si tuviera que elegir una para mi propia cocina, me quedaría con la Melitta Look. El termo de acero es una ventaja práctica que se nota cada día, la calidad de extracción del sistema de aromas es real, y la fiabilidad de la marca da tranquilidad. Pero entiendo perfectamente a quien elija la DeLonghi por calidad pura de taza o la Philips por tamaño. Cada café tiene su cafetera.
Si quieres seguir comparando opciones y ver precios actualizados, puedes buscar cafeteras de goteo en Amazon para encontrar la que mejor se adapte a tu presupuesto.
Como afiliado de Amazon, obtenemos una comisión por las compras realizadas a través de nuestros enlaces. Más información #ad




